Termoterapia

 

Salvo en situaciones de enfermedades infecciosas o inflamatorias, el cuerpo humano se mantiene en su interior aproximadamente a unos 37 ºC, mientras que la temperatura de la superficie corporal está expuesta a variaciones térmicas en algunos casos muy extremas. Esto obliga a nuestro organismo a poner en marcha una serie de mecanismos naturales, bien para  retener el calor o al contrario para conseguir que se pierda y de esta forma bajar la temperatura. A partir del conocimiento de estos procesos que produce nuestro metabolismo se utiliza la Termoterapia para curar y aliviar dolencias.

Que es la termoterapia

La termoterapia es una terapia natural, que consiste en la aplicación de frio o calor con el fin de transformar nuestra temperatura exterior, tanto en la piel, las articulaciones o los tejidos blandos con el objetivo de tratar ciertas dolencias y enfermedades.

La termoterapia  y la crioterapia se aplican sobre todo para el tratamiento de lesiones musculares o de huesos aunque también es muy efectiva para dolencias de los tejidos blandos. La aplicación de frio y calor es eficaz para la disminución de los dolores articulares y musculares y tiene diferentes efectos sobre el flujo sanguíneo, las inflamaciones, los edemas y el metabolismo en general.

La termoterapia consiste en alterar la temperatura del tejido en una región específica con el fin de producir la respuesta biológica deseada. La mayoría de estas terapias están diseñadas para administrar localmente en la parte afectada, buscando el impacto mínimo en los tejidos circundantes.

Como en todos los tratamientos naturales hay muchas contradicciones sobre si el uso de la termoterapia es efectivo. Sin embargo, todos los fisioterapeutas  lo utilizan habitualmente para reducir el dolor.

La regulación natural de la temperatura corporal

El calor corporal es producido por las reacciones químicas que produce nuestro propio organismo. Su fin es conseguir la temperatura ideal para que nuestro cuerpo lleve a cabo todas las funciones vitales a la vez que nos proporciona la energía necesaria para desarrollar nuestras capacidades y sentidos.

El calor que se origina en nuestro cuerpo, llega hasta la superficie de la piel a través de la sangre y el sistema vascular. Nuestros vasos sanguíneos componen una asombrosa red que auto-regula la sangre que pasa por los mismos.

Cuando el cuerpo sufre un exceso de calor, la piel se calienta y produce la apertura de las válvulas capilares, irradiando el calor hacia el exterior, calentando el aire que rodea nuestro cuerpo. Este calor es disipado por el aire produciendo la disminución de la temperatura corporal. Si el calor es excesivo las glándulas sudoríparas comienzan a producir el sudor, que consigue que el cuerpo elimine el exceso de calor a través de la evaporación del agua en la superficie de la piel.

Cuando por el contrario el cuerpo necesita generar calor, lo hace a través del movimiento, bien por la contracción voluntaria de la musculatura o involuntaria como pueden ser los escalofríos.

Efectos fisiológicos de la Termoterapia

La estimulación del organismo mediante frio o calor puede ser producida artificialmente para conseguir diversos objetivos. Estos tratamientos pueden ser parciales o generales.

Efectos del calor

El calor aumenta la temperatura de los tejidos blandos (piel) y del flujo sanguíneo. Su aplicación aumenta la absorción de oxígeno y ayuda  a la cicatrización de los tejidos. La aplicación de calor se utiliza para conseguir relajación o sedación que nos ayuda a combatir diversos dolores, sobre todo las producidas por lesiones articulares crónicas como por ejemplo la ciática o el lumbago.

Efectos del frio

Al disminuir la temperatura de la piel mediante el uso del frio, el flujo sanguíneo disminuye por vasoconstricción cutánea: si se aplica brevemente se produce inmediatamente una vasodilatación refleja que nos produce una sensación de calor.

El frio se emplea terapéuticamente para tratar y calmar contusiones, inflamaciones o en casos de alta fiebre.

Tipos de Termoterapia

Para llevar a cabo las aplicaciones de calor, se utilizan diferentes técnicas como pueden ser:

  • Compresas, vendajes y cataplasmas calientes.
  • Baños de vapor.
  • Saunas.
  • Luz solar.
  • Ceras.
  • Toallas húmedas.

Cuando necesitamos exponer tejidos más profundos al calor se utiliza la electroterapia, que se aplica mediante radiación infrarroja, ultrasonidos u ondas de choque.

 

Para la aplicación de frio se utilizan diferentes medios como pueden ser:

  • Compresas, vendajes y cataplasmas.
  • Bolsas de hielo.
  • Baños de hielo o agua fría.
  • Gel refrigerante.
  • Aerosoles.
  • Aire.

También se puede aplicar diferentes estímulos térmicos mediante agua en forma de baños, duchas o chorros, mediante arcillas o bien exponiendo el cuerpo directamente a baños de sol o de aire.

Tipos de Termoterapia

Técnicas de termoterapia

Como hemos visto en el punto anterior, existen muchas técnicas y formas de aplicar frio o calor, se suelen mojar bien con agua o incluso se puede utilizar cualquier solución medicinal. A continuación se exponen las más habituales:

Compresas frías y calientes

El uso más corriente de las compresas suele ser:

Envolturas frías para producir calor. La compresa es exprimida antes de aplicar. Una pequeña exposición al contacto frio en la piel, produce de inmediato una reacción vascular que genera calor e incluso sudoración. Habitualmente su uso está destinado a estimular el metabolismo y reducir el dolor de cabeza y combatir el insomnio.

Compresas frías sobre la zona afectada por dislocaciones, esguinces o contusiones.

Compresas lumbares calientes, utilizadas para aliviar dolores producidos por cólicos nefríticos. También se usan al igual que las frías para dolores producidos por el lumbago o la ciática.

Compresas abdominales. Son empleadas tanto frías como calientes para dolores producidos por cólicos o incluso dolores menstruales.

Compresas sobre el corazón. Si es necesario reducir el ritmo cardiaco o se producen palpitaciones se aplican compresas frías. En caso de problemas coronarios las compresas calientes producirán vasodilatación que aliviaran el dolor.

Vendajes o envolturas

Su aplicación es similar que en el caso de las compresas, siendo la diferencia fundamental que los vendajes rodean completamente la zona a tratar.

Estos vendajes suelen tener tres capas. La interior suele ser de lino poroso para absorber el agua o la solución medicinal.  La intermedia suele ser de algodón poco poroso y la exterior de lana. En todo caso estos vendajes tienen que permitir la transpiración natural.

Los vendajes o envolturas frías se utilizan habitualmente para combatir la fiebre, en hematomas y contusiones o para inflamaciones.  Para su aplicación se suele sumergir completamente la envoltura interior en agua fría y se aplica sin escurrir. Es necesario cambiarlas continuadamente según se van calentando.

Los vendajes o envolturas calientes se utilizan para tratar desde cólicos de todo tipo hasta dolores articulares crónicos o inflamaciones pélvicas en las mujeres.

También es muy común su uso alrededor del cuello para afonías, laringitis o inflamaciones de la garganta.

Se suelen aplicar a una temperatura de 40-45 ºC (dependiendo de la tolerancia del paciente) durante periodos de 30-45 minutos.

Perjuicios producidos por el mal uso de las terapias de frio y calor

Es necesario remarcar que el mal uso o el mantenimiento prolongado a bajas o altas temperaturas por nuestro cuerpo, puede ocasionar trastornos en nuestra capacidad corporal de regular la temperatura, produciendo en nuestro organismo efectos muy perjudiciales.

Por ejemplo, una amplia exposición al calor como puede ser un baño o una sauna puede llegar a producir colapsos. La congelación por el uso intensivo del frio no es fácil pero se han llegado a producir casos, debido sobre todo por el auto-tratamiento sin tener en cuenta la opinión o el seguimiento de profesionales termoterapeutas.

Por regla general, los tratamientos más efectivos es donde se alterna el frio y el calor, ya que esto obliga a todo nuestro sistema cardiovascular a realizar cambios constantes, dependiendo del estímulo. En todo caso estos estímulos frio-calor tienen que ser recomendado por un médico o terapeuta.

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